El espíritu de conciencia de la Iglesia ha sido un misterio
divino que ha trascendido cualquier perspectiva humana y que lleva como
finalidad una unión intima con Dios, es lo que un cristiano o ministro
consagrado llamaría la revelación del don de la gracia en el Amor. Cuando
hablamos de unión en el ámbito cristiano
nos referimos que la perseverancia, coherencia y valentía nos debe llevar a un
reconocimiento verdadero de que Jesucristo es el redentor del hombre.
La cruz signo representativo del hombre de hoy que nos
recuerda de que Dios envió a su único hijo a morir en ella por
Amor por su pueblo, DÁNDONOS una fuerza de salvación para el perdón de
nuestros pecados, es también lo que llamamos una misión que busca como
finalidad hacer que el hombre se encuentre así mismo.
Jesucristo es el camino principal de la Iglesia, por eso ella
no debe olvidarse del hombre ya que él es el camino que debe recorrer en el
cumplimiento de su gran misión y el cual debe acompañar en el proceso de su vida
terrena y el por qué de esto es que el ser humano se encuentra constantemente
lleno de miedos, llevándolo a un consumo exagerado de su mismo ambiente y
creyendo que está haciendo bien pensando en si mismo olvidado y sacando de su órbita la enseñanza de Cristo.
Que es el servicio al hermano.
El Amor social entre hermanos nos debe vivificar y configurar con la persona de Cristo, en cada
momento ya que en cada persona está el rostro de él, por eso todos debemos respetar los derechos
fundamentales del hombre en todo su desarrollo existencial.

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