miércoles, 31 de octubre de 2012

PARA REFLEXIONAR


El espíritu de conciencia de la Iglesia ha sido un misterio divino que ha trascendido cualquier perspectiva humana y que lleva como finalidad una unión intima con Dios, es lo que un cristiano o ministro consagrado llamaría la revelación del don de la gracia en el Amor. Cuando hablamos de unión  en el ámbito cristiano nos referimos que la perseverancia, coherencia y valentía nos debe llevar a un reconocimiento verdadero de que Jesucristo es el redentor del hombre.

La cruz signo representativo del hombre de hoy que nos recuerda de que  Dios  envió a su único hijo a morir en ella por Amor por su pueblo, DÁNDONOS una fuerza de salvación para el perdón de nuestros pecados, es también lo que llamamos una misión que busca como finalidad hacer que el hombre se encuentre así mismo.

Jesucristo es el camino principal de la Iglesia, por eso ella no debe olvidarse del hombre ya que él es el camino que debe recorrer en el cumplimiento de su gran misión y el cual debe acompañar en el proceso de su vida terrena y el por qué de esto es que el ser humano se encuentra constantemente lleno de miedos, llevándolo a un consumo exagerado de su mismo ambiente y creyendo que está haciendo bien pensando en si mismo olvidado  y sacando de su órbita la enseñanza de Cristo. Que es el servicio al hermano.

El Amor social entre hermanos nos debe vivificar  y configurar con la persona de Cristo, en cada momento ya que en cada persona está el rostro de él,  por eso todos debemos respetar los derechos fundamentales del hombre en todo su desarrollo existencial.

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